Cuento con ellos

21.9.10

VOCACIÓN DE GENIO


Esta es una historia que tiene una historia...
Hace casi diez años, y en ocasión de una fecha muy especial, decidí regalarles a mis padres una fiesta...
Y en esa fiesta, también obsequiarles una leyenda para que guardaran para siempre como propia...

Hoy, ellos ya no están.
Pero esa fecha tan especial vuelve a estar próxima...
De alguna manera me gustaría volver a obsequiárselas...
¿Me permiten?...


Once upon a time...




Había una vez, hace muchísimos años en un incierto país asiático, un joven rey, apuesto y tremendamente rico llamado Ghassán al-Muhtadi que estaba muy solo y deseaba encontrar una compañera para disfrutar juntos de tamaño tesoro. 
Mas, aunque la buscara y la buscara, no lograba dar con ella.
Un día, mientras paseaba por los jardines de su palacio y suspiraba con tristeza, Alá reparó en sus ruegos y tuvo la buena fortuna de que un genio que rondaba por allí lo escuchara.
Como un bello humo azul logró acercarse al rey y, materializándose en una inmensa figura humana, muy educado se presentó:


— ¡Buenos Días su majestad! Soy Hadi, un genio desocupado. Y como he oído sus amargos suspiros quisiera, si usted me lo permite, saber que le aqueja.


Ghassán, a pesar de su sorpresa, aún se sentía apesadumbrado y con voz quejosa le dijo: 

— Ocurre Hadi que soy muy rico. Inmensamente rico… pero… ¡Estoy tan solo!... No puedo compartir mi fortuna con nadie.


El genio observó ceñudo la expresión del monarca y reflexionó un momento. Finalmente y con su mano aún en la barbilla, contestó esperanzado:


— ¡Yo tengo la solución!

— ¿Puedes ayudarme? — preguntó el rey con cierta cautela.
— Yo puedo darte alguien con quien compartir tu vida.
— Y todo lo que poseo... — Contestó Ghassán.
— Es verdad, pero... — Continuó el genio — ...deberás cumplir dos condiciones.
— ¿Condiciones? — Preguntó algo desconfiado.— ¿Los genios ponen condiciones? Yo creí que concedían deseos, sin pedir nada a cambio.
— Es verdad. Siempre y cuando sean nuestros amos quienes nos lo pidan. Y tú no eres mi amo. Simplemente te oí suspirar y decidí ayudarte por propia voluntad. No olvides que estoy de vacaciones y no tengo nada que hacer. Si he de trabajar… existen condiciones....Y si no lo deseas..¡cómo he venido, me voy!
— No...No... cuéntame de que se trata. – solicitó el soberano.
— Bien...La primera de ellas es que yo te traeré a tu futura esposa pero cada año que pase a partir de hoy, deberás entregar en este mismo lugar una parte de tu riqueza.

— ¡Eso sí que no! — Respondió enojado.
— No será mucho comparado con los años que compartirás con ella. Tu fortuna es inmensa y alcanzará. Además, no olvides que te estoy entregando lo que deseas...


Ghassán aún continuaba pensando cuando el genio agregó:


— ¿Quieres conocer la segunda?
— Aún no estoy conforme con la primera... — Vaciló. — Pero…te escucho.
— Pues bien…El día que tus riquezas se acaben jamás podrás reclamarlas. Y con la última vasija que me entregues, me llevaré también a tu esposa. 


El rey estaba confundido. Eso era demasiado, ¿sin esposa y sin fortuna?...No sabía muy bien qué hacer. Pensó y pensó, pero como no era muy bueno para las matemáticas, por fin decidió que estaba haciendo un buen negocio. Su tesoro era enorme y no les alcanzaría la vida para gastarlo.


— Acepto — Le dijo finalmente.


E inmediatamente el genio cumplió su promesa y le entregó a la más bella y buena doncella que jamás hubiera podido conocer.


Todo fue fantástico y vivieron felices durante mucho tiempo. Y aunque su fortuna iba disminuyendo Ghassán y su esposa, igual, estaban contentos. Ni siquiera se daban cuenta.
Vieron crecer a sus hijos, y a los hijos de sus hijos. Su familia se agrandaba igual que el amor y la admiración que sentían el uno por el otro.
Pero los años pasaron y las riquezas ya no eran tales. 

Un día, sorprendido, el rey vio que sólo le quedaba una enorme vasija con las últimas joyas de oro y a medida que se acercaba la fecha de cumplir su promesa, su tristeza fue cada vez mayor. 
Su esposa, preocupada, buscaba su mirada, pero él la evadía. Jamás le había contado su trato con el genio y no quería que se enterara.
Finalmente ella se acercó y se animó a preguntarle:

— Ghassán... Mi querido Ghassán. ¿Qué pena tan grande aqueja tu corazón, que no puedes siquiera mirarme a los ojos?
— Nada, amor mío…Sólo me estoy poniendo un poco viejo... — Y se retiró a sus habitaciones para que no lo viera llorar.


Pero llegó el día, y como era un hombre de palabra (no en vano era rey…), se dirigió a encontrarse con el genio por última vez.

Hadi estaba aguardándolo, pero al verlo tan triste le preguntó que le ocurría.

— Es que en esta vasija traigo lo último que me queda. Estoy en la ruina.
— ¿Y por eso penas? — Quiso saber el genio.
— ¿Por mi ruina?... ¡No! No es lo que me angustia… Mi dolor es saber que no podré retener a mi amor si ya no puedo pagarte...
— Es cierto, pero te he dado mucho tiempo... ¿Has sacado la cuenta?...
— Si. Pero no me resigno. Cincuenta años es bastante aunque no lo suficiente. Mi vida ha sido tan feliz que no me di cuenta hasta ahora que puedo perderla.
— ¿Y por eso penas? — Volvió a indagar el genio.
— ¡Claro que sí! Nada me importa más. Te entregaría mi corazón si con ello lograra que no te la llevaras.
El genio sonrió y mirándolo a los ojos le dijo:

— ¿Es cierto lo que dices?...¿Podrías asegurarme que nada te importa más que eso?
— ¡Absolutamente! — Murmuró el rey sin poder evitar el llanto
— ¡Felicitaciones Ghassán!... — Casi gritó Hadi —¡Has pasado la prueba!
— ¿La prueba?...— Se asombró el viejo monarca
— Sí. — Continuó — En tu juventud, sólo te importó tu soledad y con quien compartir lo que creías interminable. El tiempo pasó y aprendiste a vivir plenamente. A valorar realmente lo que le importa a tu corazón. ¡Vuelve a tu casa con esa vasija!...Allí te espera tu esposa. 
Continúa tu vida junto a ella y...¡Sigue siendo feliz!

Y dicho esto, Hadi hizo una respetuosa reverencia y desapareció, dejando al maravillado rey feliz y deseoso de volver a su hogar...




Y fue así, que hubo una vez hace muchísimos años atrás en un lejano país asiático, en que uno de esos genios tan comunes por aquellos lares inventó,sin proponérselo, las maravillosas ¨Bodas de Oro ¨...





 Un simple regalo...


15 comentarios:

  1. Excelente.

    Nadie es mas pobre que el que solo tiene dinero.

    buen relato.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Tenés toda la razón...
    Gracias Gaucho!

    Besos!

    ResponderEliminar
  3. Oh, asi que ese fue el origen de la expresion. Un bellisismo cuento el que nos has traido. Me ha gustado mucho, y me alegra que su protagonista se diera cuenta de lo que es realmente importante.

    ResponderEliminar
  4. Hola Nerea!

    Ésta es una historia o leyenda que inventé para mis padres en ocasión de sus Bodas de Oro...
    Fue un regalo que decidí hacerles y se me ocurrió que planteado como leyenda quedaría aún más mágico...

    Gracias por regresar por aquí!
    Besos!

    ResponderEliminar
  5. Muy propicia para la ocasión de las Bodas de oro de tu padres. Historia aleccionante, y fascinante, porel contexto que hac recordar los cuentos de la mil y una noches. Un abrazo. Carlos

    ResponderEliminar
  6. Gracias Carlos! Un gusto que hayas pasado por aquí y que te haya gustado mi ¨leyenda¨...
    Te espero cuando quieras!

    Besos!

    ResponderEliminar
  7. Hola!!!

    Si todos nos diéramos cuenta, que es lo importante, lamentablemente los unos y los otros iremos a la misma morada….

    “Cuento contigo, pero también cuenta conmigo”

    Que tengas una buena semana.
    Un abrazo de oso.

    ResponderEliminar
  8. Tenés toda la razón Común!...
    Y me da una gran alegría poder contar contigo!!

    Besos e igual para vos!

    ResponderEliminar
  9. Leny:

    Hace rato que no tenía tiempo para pasar a leerte y mira con que sorpresa me encuentro. Este maravilloso relato.

    Otra vez los diálogos y la atmósfera Leny son preciosos y la moraleja mejor aun.

    ¡Me encantó!

    Te mando un beso amiga.

    ResponderEliminar
  10. Arturo!!!
    Me encanta volver a verte por aquí y mucho más que te haya gustado el relato...
    Besos grandes y nos seguimos encontrando!

    ResponderEliminar
  11. me ha emocionado querida amiga, justo cuando vas a cerrar la historia lanzas la "bomba emocional" y ha sido un recurso muy eficiente pues casi me haces llorar y te prometo que hubiera sido milagroso porque tengo el alma seca como una uva pasa.

    me ha encantado reencontrarme con tu obra querida amiga.

    ResponderEliminar
  12. Gracias José! Me alegra tanto que hayas vuelto...Y arriba,eh?...Que queremos seguir disfrutando de tus letras y tu compañía!
    Besos!

    ResponderEliminar
  13. Me hiciste llorar......

    bellísimo.

    besos y una vela encendida por tus padres.

    ResponderEliminar
  14. Gracias Su...por todo...
    POR TODO!!!
    Besotes!

    ResponderEliminar
  15. Muy bonito, Leny, éste se me había pasado.
    En verdad es un verdadero cuento; la realidad es distinta: los reyes ni cumplen su palabra ni viven despreocupados sin temos a quedarse en la ruina: ellos viven alegremente mientras sangran al pueblo con impuestos y, mientras el país va a la quiebra, ponen a salvo sus riquezas en bancos suizos.
    Todos lo hacen.
    Un beso enorme.
    Pero tu maestría en la narración lo convierte en un cuento precioso.

    ResponderEliminar

¡Bienvenido a Cuenta Conmigo...!
Y muchas gracias por comentar.