Se
alzó poderosa y lo sorprendió con un beso en plena boca.
Un beso profundo,
cálido…
Él
jamás hubiera esperado semejante demostración, pero no se resistió.
Lo disfrutó
sin hacerse ninguna pregunta.
Demasiadas
veces lo había imaginado y demasiadas, también, se había sentido defraudado.
Así que, en ese momento, sólo se dejó llevar.
Cuando
se alejó de nuevo, la miró como si no le perteneciera.
La estudió en todos sus
detalles.
Se demoró en cada línea como si en ello se le fuera la vida.
Y se
sintió satisfecho.
Feliz en realidad.
Y
estrenó una sensación placentera y acogedora.
Porque
todas las anteriores habían tenido algún defecto. Notorio a veces,
imperceptible otras.
Pero siempre, después de su concienzudo análisis, ninguna
había pasado la prueba.
Y su desdicha aumentaba.
Una
desdicha que le hacía temer que por más que se esforzara, no lo lograría nunca.
Jamás llegaría a él, aquella que le
sacudiera el alma y los sentidos en los extremos que necesitaba.
Pero
esta vez había sido distinto.
Y lo mejor es que fue sin proponérselo.
En
un principio, y después del beso, no quiso hacerse muchas ilusiones.
Porque
nunca había sido una tarea sencilla y, de alguna forma, temió que esta pequeña maravilla, escondiera alguna falla que no pudiera percibir con facilidad.
Pero
no.
Se había convencido de que no.
Y
volvió a renovar la sensación.
Los
primeros días fueron idílicos, como es lógico.
Nada estaba mal.
Todo crecía sin
fisuras y la excitante fascinación era el estado natural.
Su condenada existencia había vuelto a
cobrar brillo.
Un brillo que excedía sus propios límites y se escapaba por cada poro de su piel.
Pero
nada eterno…
Mucho menos cuando las exigencias son muchas, o la realidad tan contundente.
Porque
era evidente que no había nacido para consumirse en ese fuego.
Y sólo
se trataba, una vez más, de una burda fantasía alimentada por ensueños infantiles.
De un anhelo ingenuo
de comprobar lo que significaba ser capaz y haberlo logrado…
Decidió que no probaría más.
Los
cachetazos habían sido muchos...
Dejaría
de esperar e ilusionarse.
De buscar y desesperarse.
De creer en utopías.
De
imaginar quimeras…
Y
así, simple y penosamente, puso por fin los
pies sobre la tierra.
Y tomó coraje…
Selló
su alma, se despidió doliente de sus
palabras torpes...
...y escondió, en el
último estante del pequeño placard del fondo de su casa, su antigua e inútil máquina de
escribir…













¡Genial!
ResponderEliminar(La otra posibilidad es dejarla como un adorno... Ja, ja)
Que bien escrito.
ResponderEliminarMe puso triste. toda renuncia es triste.
Buen relato.bien llevado.
Un abrazo.
Jajajajaja!!! Es una excelente idea Orlando!
ResponderEliminarGracias...otra vez!
Besotes!
Es verdad Gaucho...todas las renuncias son tristes...pero a veces son inevitables....
ResponderEliminarBesos y gracias gracias gracias por estar siempre!!!
renunciar a la máquina de escribir no es renunciar a escribir. ¿será que se quiere aggiornar?
ResponderEliminarYo tengo una de adorno.
El texto deja cierta nostalgia.
besotes
Si Su...el texto es ¨nostalgioso¨...
ResponderEliminarY si...podríamos pensar que se va a comprar una super compu de última generación,no?...jajaja
Besos!!
Yo tengo en el armario la vieja Olivetti con que escribí mi primer borrador de novela. El cuadreno parecía que había tenido un accidente de auto, todo manchado de esa pasta blanca que se utilizaba para corregir errores.
ResponderEliminarIndudablemente, es mejor el ordenador: borra y corrige en un momento sin manchar nada.Antes, o rompías el foloio o lo llenabas de tipper blanca.
Excelente texto, Leny. Un beso.
Hola Juaaaaannn!!! Tanto tiempo!
ResponderEliminarMe encanta que hayas venido a visitarme y también me encanta que te haya gustado...
Se te extraña, sabés?
Besos enoooooooooooooormes!
Pienso que cambiar de hábitos, es chungo, y sobre todo cuando el tantra que emite las teclas de la máquina al herir el papel, te ha acompañado durante tanto tiempo que ya forman parte de tí.
ResponderEliminarBesos
Por eso yo no voy a cambiarlo, Rafa...
ResponderEliminarMe encanta el hábito y es verdad...ya forma parte de mi vida al menos!!
Besos y gracias por pasarte por aquí y comentar!!!